martes, 15 de diciembre de 2015

La cuestión indígena y las elecciones que se vienen

Retomo este blog porque no tengo, por lo pronto, otra tribuna para decir lo que creo que se debe, de cara a los programas políticos y la retórica pre electoral que nos envolverán los próximos seis meses.
La primera percepción de un observador neutro, aunque medianamente informado de lo que ocurre, es que el problema indígena no parece haber sido abordado de manera sistemática por sucesivos gobiernos. La historia del reciente INDEPA así parece probarlo.
INDEPA es el instituto Nacional de pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos, una instancia que, en principio, deber ocuparse de los grupos sociales con rasgos culturales propios, y que existen en el territorio peruano desde antes de la formación del estado peruano.
En los últimos diez años, el INDEPA pasó por una infancia gris y confusa. Fue creado por la ley N° 28495, durante la administración Toledo, como un organismo público descentralizado de La Presidencia del Consejo De Ministros. Durante la administración García el INDEPA no cumplió con sus objetivos institucionales y estratégicos, según se colige de una evaluación crítica de la Defensoría del Pueblo a este propósito:
De hecho, la cuestión indígena no es un problema que preocupe al APRA, desde las históricas polémicas sobre el tema todavía en los años aurorales de la formación de la moderna sociología peruana. Me refiero a artículos como Batiburrillo indigenista, de, Luis Alberto Sánchez
Durante la actual administración, el INDEPA pasó a formar parte estructural del Ministerio de cultura y opera como una unidad autónoma de éste. Si hemos de darle valor a este detalle, asumiremos que para el actual gobierno, la cuestión de los pueblos indígenas es un asunto de políticas culturales. El asunto es delicado; pues dependiendo de cómo se maneje el concepto cultura, éste puede convertirse en una mera categoría etnográfica y folclórica, o en una herramienta del análisis de la cuestión que nos ocupa
Aun así, al parecer el enfoque cultural no es suficiente. Hay profundos problemas que alcanzan aspectos más generales que los de la etnografía. No se trata de hacer diferencias entre el chitonti y el a'siantë' (Debo decir aquí que en lengua shipibo llamamos chitonti a lo que en shawi es a'siantë': una pampanilla femenina de la cintura a las rodillas). Lo que quiero decir es que, cuando se plantean las cuestiones políticas de relación del estado con sus ciudadanos culturalmente diferentes, las taxonomías etnográficas tienen poco valor, y lo que se debe buscar es un lenguaje de claro compromiso del estado con estos sus ciudadanos.
Si de políticas se trata, ésta es la cuestión central: ¿Qué debe asumir el Estado como tal para atender particularmente a sus ciudadanos alter-culturales?
El camino de anclar la cuestión en aspectos culturales puede ser positivo; pero también puede banalizar el debate para convertirlo en un asunto de vestido, lenguas o platos típicos. Si caemos en eso, entonces será legítimo que cualquier candidato vaya de pueblo en pueblo para fotografiarse, ahora con cushma, mañana con chitonti, pasado con poncho y montera.
Sugiero algunas ideas para el debate

  1. Todas nuestras fronteras son transculturales. En todo el perímetro nacional están instalados históricamente muchos pueblos indígenas que tienen consanguíneos al otro lado. La cuestión indígena es un asunto de geopolítica nacional 
  2. Los recursos clave del siglo XXI (agua, suelos, minería, hidroenergía, hidrocarburos) están localizados en el territorio nacional ocupado por poblaciones tradicionales. La legislación nacional y la internacional vinculante nos exigen requisitos como los de consulta previa para operar en esos territorios. No considerar este aspecto es condenarnos a confrontaciones brutales y costosas en vida como ha ido ocurriendo estos últimos diez años. No considerarslo implica trambién entregar el movimiento indígena a los políticos carroñeros y a los lentejeros. La cuestión indígena es un problema de desarrollo nacional. 
  3. El cambio climático es un problema que tiene que ver con la protección de ecosistemas productores de oxígeno. El manejo de bosque tanto en América del sur como en el sur de Asia extrema se convierte en un aspecto vital para el futuro de la humanidad. Este manejo no puede ir de mano con programas de libre disponibilidad de suelos, como nos podría sugerir un liberalismo mal entendido. La cuestión indígena es jun problema de supervivencia de la especieEn los últimos años se han estado instalado economías informales lindantes con el delito, precisamente en los territorios en los cuales la presencia del estado es débil: coca en el Yavarí, minería ilegal y trata de personas en Madre de Dios, etc. Esos territorios están ocupados por pueblos indígenas y agricultores tradicionales. La cuestión indígena es un problema de legal 
  4. Los conflictos interétnicos parecen ser un factor clave en el panorama mundial. El mapamundi caliente muestra que los problemas más fuertes ocurren allí donde hay diferencias culturales y problemas sociales no resueltos. Pensemos en Cataluña o en el llamado mundo árabe. La idea es que las diferencias étnico-culturales y añadida a las dificultades de integración económica puede producir una masa crítica de tensiones capaz de provocar hecatombes. La cuestión indígena puede ser, a largo plazo, un problema de paz mundial.



En la foto que sigue, mis amigos del Río Tambo, cuando hicieron el paro ashaninka y me mandaron a negociar con ellos. Mi ministro era mi paisano Javier Sota Nadal. No hubo muertos.

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