martes, 14 de junio de 2011

Bagua, Pangoa, Pichis, otros lugares

A proposito de algunos hitos del etnocidio en el Perú

Al casi concluir un mandato presidencial más, se cierra un ciclo para abrirse otro. Nunca sabremos cómo nos vaya a ir en lo que se inicia, aunque lagunas cosas de las que se están cerrando se niegan al portazo conclusivo.


El siguiente es el informe del congresista Guido Lombardi, sobre los sucesos de Bagua, que quedo en minoría. Es una importante pieza de estudio jurídico y social:

http://es.scribd.com/doc/57536807/Informe-Bagua-Comision-Lombardi

Es un documento extenso, muy amplio, cuya lectura abre importantes perspectivas para el análisis de la relación entre pueblos indígenas y estado en el Perú. Lombardi es un caso inusual de congresista, culto, documentado, humanístico. Su partido político, sin embargo es un partido tradicionalista, afincado en Lima, con poca o ninguna visión del país como diversidad. Lombardi muestra que la diferencia en este país no la hacen las militancias, sino las conciencias

Desde una perspectiva más sociológica, digamos, Lombardi muestra, creo que suficientemente, que el proyecto de estado que se quiso (y se quiere) construir no considera a los pobladores nativos como personas, sino como objetos naturales que se deben acomodar para construir el país. En su introducción, citando documentos desclasificados de la CIA prueban que con el objeto de liquidar el conato de la guerrilla castrista de 1965, el ejercito peruano usó napalm para bombardear campamentos guerrilleros, y en esa acción habrían muerto entre 500 y 1000 nativos nomatsiguengas de la selva central. En enero de 1966, murieron los dirigentes guerrilleros Guillermo Lovatón Mille y Máximo Velando en circunstancias no completamente aclaradas.

Este brutal episodio no se cierra aquí. Veinte años después, del intento guerrillero de 1965, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, MRTA, inicia otra vez las guerrillas rurales y vuelve a ingresar ala selva Central, y una de sus primeras acciones fue el secuestro y posterior asesinato punitivo de Alejandro Calderón, dirigente asháninca del Pichis, del que decían que había tenido participación en el cerco a los castristas de 1965. (Ver el punto 2.30: La desaparición del jefe asháninka Alejandro Calderón (1989), de la Comisión de la Verdad).

Los unos mataban nomatisguengas porque están en territorio de operaciones; los otros mataban ashánincas porque no se habían plegado a sus propuestas.

Años después los volvieron a matar luego de no haberles escuchado durante meses a los awajún, que se habían declarado en huelga en Bagua.

Nadie los vio, nadie los ve como interlocutores de un diálogo necesario

Al escribirse este post, los responsables políticos y materiales de la matanza de Bagua han sido absueltos por el parlamento peruano
En estos bosques tambien viven humanos

Bagua, Pichis, Pangoa y otros lugares

Bagua, Pango, Pichis y otros lugares