martes, 8 de septiembre de 2009

Gas y politicas energéticas

Estos meses, el Perú ha sufrido un conjunto de entredichos políticos debido a que, al parecer, la cantidad de gas natural que se esperaba obtener de la selva del Cuzco no era la originalmente calculada, y se ponía en riesgo la demanda interna para honrar los compromisos de cuotas de venta a México. Se planteo, entonces, la necesidad de renegociar las cuotas de gras para explotación y para consumo interno

Los negociadores del ministro Pedro Sánchez hicieron las cosas adecuadamente. Más allá de cualquier discrepancia, tanto Sánchez como su equipo son de buena calidad técnica, y por otro lado, sería reprochable que un lingüista bloguero entre a desautorizar las complicadas negociaciones de venta internacional de hidrocarburos. Lo que pretende este post es informar de algunas implicaciones del affaire del gas en la vida y el destino de las comunidades nativas afincadas en el área de exploración y explotación de gas. Solo eso.

Ahora se descubre que las reservas reales de gas superan las cifras inicialmente calculadas; de manera que se vuelve a presentar el problema de redistribuir este recurso en el mercado interno. Los cuzqueños consideran que parte del gas debe conducirse a la demanda domestica y al desarrollo industrial de la propia región. Los políticos locales han hecho cuestión de estado de esta demanda, y al parecer, puede quedar satisfecha: lo racional es que, aunque sea algo más oneroso, es bueno que parte del gas cuzqueño se queme en la industria, el desarrollo de la infraestructura y en las necesidades domésticas y comerciales locales.

Con lo que se tiene de gas en el Bajo Urubamba, el comercio con México parece estar salvado; las demandas de Lima no corren riesgos, y los sureños (cuzqueños y arequipeños principalmente) tendrán gas barato y suficiente a mediano plazo.

Pero subsisten los problemas y se presentan otros nuevos: Optimizar la extracción de gas implica redefinir las relaciones políticas con las fuerzas regionales, atender las demandas de los ambientalistas y tener claros los derechos de los pueblos indígenas que ocupan esos territorios.

Para los no versados en detalles geográficos y en los entreveros empresariales que se juegan en la región, debemos recordar que hay tres grandes empresas que operan allí: Pluspetrol, emplazada en el lote 56, Camisea, en pleno proceso de producción; Repsol Burlington, que está haciendo prospección en el lote 57, hacia el norte, en territorios que pertenecen tanto a Junín como al Cuzco, y que tiene las mayores reservas. Petrobras opera actúa en el extenso lote 58, al norte del río Picha. Pluspetrol también está trabajando sobre el corredor de Fizcarrald, entre los departamentos del Cuzco y Madre de Dios, en el lote 88.

En el corredor de Fizcarrald están tanto los amahuaca de Serjali como los nanti de Montetoni, más varios grupos itinerantes a quienes se les da el peculiar marbete de no contactados. Este corredor tiene importantes características, como las de tener ríos de poco aforo, bosques bajos, y en general, recursos pobres para sociedades nómadas extractoras. Están allí por el precio de us libertad. Los llamados aislados voluntarios no eligieron ese destino. Lo ocuparon ante la presión de los caucheros y los comerciantes.

En el lote 88, Cashiriari y San Martín Oeste están en explotación; luego se avanzará a San Martin Este y a Fizcarrald, hacia una de las nacientes del Manu, y los ambientalistas protestarán.

¿Quién se preocupará de los nanti, de los kirinieri y de los amahuaca del Serjali?