viernes, 24 de abril de 2009

Hilaria Supa II

Un tema adicional que debe ser comentado a raíz de la cacografía de Aldo Mariátegui en el editorial del diario “Correo” de Lima son los méritos de Hilaria Supa para estar donde está. En el Perú hay cerca de cinco millones de personales con sus características lingüistas, caracterizado por su poco dominio de lecto-escrito español (Martha. Hildebrandt dixit) y su empleo de quechua como lengua preferente de comunicación (conclusión de la afirmación de la propia doctora Hildebrandt, a menos que se postule que la señora Supa tenga disfunciones de habla).

Esos cinco millones, cerca del 20% de la población nacional, están representados por una de 120 personas del Congreso de la República. Este es un hecho simplemente estadístico que se pone sobre el tapete de la mesa. Más importante es recordar que doña Hilaria tiene el mérito de haber aprendido a leer y escribir con los programas de alfabetización que desarrolló el Centro Andino de Desarrollo y Educación Popular (CADEP) en Anta. Yo estuve trabajando con ellos, y en esta singular circunstancia debo recordar el esfuerzo personal de Edilberto Portugal, y Wilbert Rozas y otros, que promovían la alfabetización de adultos indígenas del Cuzco.

Si ese es su mérito, digamos escolar, más importante fue su lucha como dirigente indígena cuando se opuso a las campañas de esterilización masiva que se programaron durante la gestión de Alberto Fujimori, etnocidio planificado que no ha sido visto por las cortes penales del país y el mundo. Por ahí la candidatearon al Nobel de la Paz, aunque sin éxito (En la desigual lucha por defender los derechos reproductivos y de supervivencia biológica de los pueblos indígenas debo recordar a José María García, jesuita que se opuso con mucho esfuerzo a la criminal acción del estado de entonces).

Sus opiniones en las comisiones especializadas del Congreso, particularmente las que debaten cuestiones de pueblos indígenas, familia, política social y niñez, por lo que se ve en las actas, son razonables y fundadas en la experiencia más que en la lectura de manuales universitarios. Entonces, si prueba esfuerzo personal, carencia de dolo, seriedad en sus trabajos de comisiones y antecedentes importantes como actriz social, no hay mayor motivo para insultarla ni para hacer escarnio de su déficit de lecto escrito en castellano.

1 comentario:

  1. ¿Y qué es cultura? Se está tergiversando el significado de esta palabra. La cultura es toda expresión de las distintas sociedades, el idioma, habla, dialecto, costumbres, tradiciones, y folclór de un determinado pueblo. Hay algunos IDIOTAS que siguen creyendo que Cultura es ‘’saber de memoria todos los nombres de los paises, y sus respectivas capitales”. ¿De qué sirve ser licenciados, magisters, doctores, o PhD’s si vemos a ”ciertos congresistas” que DESFILAN por la salita del SIN, recibiendo coimas de MONTESINOS; o ciertos ministros visitando la suite de Fortunato Cannan?

    La congresita Hilaria Supa REPRESENTA a las minorías del interior del país, y ese es una característica primordial de todo congresista: REPRESENTAR.

    ¿Quién le habrá mandado al director de Correo, poner ese titular?, Coincidentemente, mientras hay temas más importantes en los debates del congreso: destino de las CTS’s, lucha contra el narco-terrorismo en el VRAE, agravar penas para los conductores ebrios, etc.

    El señor Aldo Mariátegui es simplemente un pobre diablo que RENIEGA de sus raíces. Se cree un europeo ”iluminado” por haber leído 4 ó 5 libros de Europa (el día que lea 200 libros, que hable con propiedad). Su abuelo, el ilustre amauta y autodidacta, José Carlos Mariátegui estará retorciendose de la vergüenza desde ultratumba. Si Aldito se cree ”CULTO”, que escriba en alemán, griego, y latín, sin un sólo error ortográfico. Lo reto

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