sábado, 25 de abril de 2009

Amahuaca


Las crónicas franciscanas y otras fuentes que van desde el siglo XVI hasta el XIX, dan por territorio amahuaca al polígono marcado en le mapa adjunto. Eran objeto de persecución y captura por pare de yines, shipibos y cónibos para darles trato de esclavos domésticos. Luego del gran hiato de información alrededor de la época del caucho, la moderna etnográfica ubica a los amahuaca en algunos puntos del noreste de Puerto Maldonado, otros al sur del Purús y un tercer núcleo en Santa Rosa de Serjali, exactamente en el istmo de Fitzcarraldo.

Al parecer, en el siglo XX los amahuaca tuvieron que ir huyendo y acomodando sus vidas en las cabeceras de los tributarios de los grandes ríos del Sur Amazónico peruano. Se hicieron no contactados, en aislamiento voluntario, como gustan llamarlos algunos científicos y activistas sociales, hasta que lograron establecer algunas colonias comunales en las que ahora hacen agricultura, extracción, caza, pesca, y tienen escuelas.

El pueblo de Sepahua fue fundado por los dominicos a mediados del siglo XX, como refugio de redimidos. Redimido significa exactamente que se compró la libertad de una persona pagándole al propietario una suma de dinero. Fue un puerto de buen llegar para algunos amahuacas, como otros yines, machiguengas y caquintes que vivían esclavizados por los vendedores de mano de obra a los colonos y comerciantes que operaban en el Bajo Urubamba. Muchos de los descendientes de los amahuaca de entonces ahora viven integrados a esos pueblos ribereños, aunque han dejado su lengua, su tradición ancestral y sus relaciones de economía extractiva con su medio.
El núcleo tradicional de amahuacas, sin embargo, puede hallarse en siete comunidades:
Shiringayoc en el distrito de Inambari, y Boca Pariamanu, en el distrito de Las Piedras, en la provincia de Tambopata, departamento de Madre de Dios
Nuevo San Martín, en el distrito de Raimondi, Sepahua y en el distrito de Sepahua, Santa Rosa en el distrito de Yurúa, y Laureano, en el distrito de Purús, todas estas en la provincia de Atalaya, departamento de Ucayali.
Santa Rosa de Serjali, en el distrito de Echarate, provincia de La Convención, departamento del Cuzco.

En total, menos de 300 personas, aunque deben sumarse algunos itinerantes en los corredores o varaderos que unen las cuencas del Yurúa, el Purús el Urubamba y el Madre de Dios. Este es un detalle de geografía de las migraciones del que nos ocuparemos después

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