sábado, 7 de marzo de 2009

El problema de la identidad cultural

Cuando se quiere que se sea lo que se quiere.

Desde su definición lógica, una identidad requiere dos elementos: un sujeto y un atributo. Se dice que una variable es idéntica a sí misma cuando al intercambiarse la función de sujeto y atributo, la relación entre ambos elemento n o varía. De manera formal si aRb = bRa; entonces a Ξ b. Así, pues, para formular una identidad, requerimos un algo que sea idéntico a algo.

Sin embargo, en el medio que se ocupa de los temas de pueblos indígenas, es frecuente escuchar afirmaciones como “están perdiendo su identidad”. “no tienen identidad”, dejando establecido que e trata de personas que abandonan de manera censurable sus filiaciones culturales y se transculturalizan. Estas expresiones son muy frecuentes, y equivalen a afirmaciones del tipo “este indígena está dejando de ser indígena” (lo cual puede ser la descripción de un proceso) o “este indígena no es un indígena” (lo que es una contradicción de la más vulgar, que no la aceptarían creo, ni los llamados dialécticos más ortodoxos).

Quiero llamar la atención sobre el trasfondo de estas incoherencias lógicas. Lo primero que se advierte es que tales afirmaciones no las hacen los concernidos, sino los promotores de desarrollo, los planificadores de educación bilingüe, los antropólogos que se meten de salvadores, los externos a la vida comunal, los que hablan de lo indígena en tercera persona. El proceso de base que da lugar a las tales incoherencias se puede expresar del siguiente modo: Esta persona a la que trato como indígena no se corresponde con el stock de atributos que considero que debe tener un indígena”. En sencillo, estos salvadores externos tienen una idea de lo indígena, y creen que toda persona que hable una lengua nativa o vista de manera tradicional, debe tener las características del “ser indígena” según, ciertamente, el emisor de tal disparate.

Tal vez por eso, la cuestión de la identidad no es un problema para la persona, sino para el observador, que preferiría que los muchachos del Purús canten ícaros y no las canciones de Juaneco y su Combo. Por cierto, el observador se pone en esta caso en la posicion de juez cultural.

Les dejo sendas fotografías de dos profesoras rurales, una de Mazamari y otra del Apurimac-Ene. Una decidió tejer su manchaki; la otra, compró su blusa del mercado dominical ¿Debo decir por eso algo a favor de una y en detrimento de la otra?



1 comentario:

  1. Cambiar mi manera de pensar fue dificil, pero la escuela, mucho estudio, y sobre todo, la busqueda de comprender mas que de explicar me ha llevado a toparme de cara con el problema de la identidad. Estudio comunicación social en una facultad de ciencias antropologicas en el yucatán maya, y el discurso de la identidad nos indunda en todas las carreras (antrop, liter, histor, arqueo y comunic). Es por eso que decidi trabajar, para mi tesis, en un acercamiento teórico y metodológico que logre sortear la barrera que significa este discurso de la identidad. Si son mayas, y por qué lo son, cuando dejan de ser mayas, cuando se "urbanizan" (como si la vida de la ciudad eliminara la identidad), todo eso es muy complicado para un estudiante de licenciatura muy joven, en años y en estudios. Después de todo este tiempo, los discursos de la identidad me dicen más del que los pronuncia, que del sujeto al que se refiere. Aún así, no puedo quitarme la idea de que existen grupos humanos que, en relación con otros, históricamente se han visto disminuidos, explotados, mancillados y atacados. Y es por eso que no puedo dejar de pensar que somos un lugar del mundo con mucha diversidad, que la diferencia es producto histórico social de luchas, tensiones y conflictos, y que si bien el discurso de la identidad es problemático, su contraparte, el de la igualdad de oportunidades, de la inexistencia de clases y campos de luchas, es una total mentira.

    me gustó mucho su blog, ojalá siga publicando muchos saludos desde yucatán, mexico

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