martes, 10 de marzo de 2009

Las otras lenguas del Cuzco

Hace dos años hice un censo lingüístico en el Cuzco, por encargo de UNICEF. En este tiempo, he estado afinando la información y me ratifico en los datos estadísticos sobre las lenguas amazónicas del Cuzco, independientemente de si “nanti” es o no una variedad de Mastsiguenga, o “kakinte”, de asháninka. La información fue obtenida cruzando datos del censo del 93, proyectando una hipótesis media sobre continuidad de uso de lengua (de los nacidos del 93 para adelante, sólo la mitad mantiene y transfieren lengua) y estableciendo consistencias con los datos de COMARU (Consejo Matsiguenga del Río Urubamba). Un artículo con esos datos acaba de ser publicado en el número 5 / año 2008 de la Revista Universos, de la Universidad de Alicante.

sábado, 7 de marzo de 2009

El problema de la identidad cultural

Cuando se quiere que se sea lo que se quiere.

Desde su definición lógica, una identidad requiere dos elementos: un sujeto y un atributo. Se dice que una variable es idéntica a sí misma cuando al intercambiarse la función de sujeto y atributo, la relación entre ambos elemento n o varía. De manera formal si aRb = bRa; entonces a Ξ b. Así, pues, para formular una identidad, requerimos un algo que sea idéntico a algo.

Sin embargo, en el medio que se ocupa de los temas de pueblos indígenas, es frecuente escuchar afirmaciones como “están perdiendo su identidad”. “no tienen identidad”, dejando establecido que e trata de personas que abandonan de manera censurable sus filiaciones culturales y se transculturalizan. Estas expresiones son muy frecuentes, y equivalen a afirmaciones del tipo “este indígena está dejando de ser indígena” (lo cual puede ser la descripción de un proceso) o “este indígena no es un indígena” (lo que es una contradicción de la más vulgar, que no la aceptarían creo, ni los llamados dialécticos más ortodoxos).

Quiero llamar la atención sobre el trasfondo de estas incoherencias lógicas. Lo primero que se advierte es que tales afirmaciones no las hacen los concernidos, sino los promotores de desarrollo, los planificadores de educación bilingüe, los antropólogos que se meten de salvadores, los externos a la vida comunal, los que hablan de lo indígena en tercera persona. El proceso de base que da lugar a las tales incoherencias se puede expresar del siguiente modo: Esta persona a la que trato como indígena no se corresponde con el stock de atributos que considero que debe tener un indígena”. En sencillo, estos salvadores externos tienen una idea de lo indígena, y creen que toda persona que hable una lengua nativa o vista de manera tradicional, debe tener las características del “ser indígena” según, ciertamente, el emisor de tal disparate.

Tal vez por eso, la cuestión de la identidad no es un problema para la persona, sino para el observador, que preferiría que los muchachos del Purús canten ícaros y no las canciones de Juaneco y su Combo. Por cierto, el observador se pone en esta caso en la posicion de juez cultural.

Les dejo sendas fotografías de dos profesoras rurales, una de Mazamari y otra del Apurimac-Ene. Una decidió tejer su manchaki; la otra, compró su blusa del mercado dominical ¿Debo decir por eso algo a favor de una y en detrimento de la otra?