martes, 16 de diciembre de 2008

Comentario a una vieja historia de Herodoto

El viejo Herodoto de Halicarnaso narra la curiosa historia del rey Psamético, que quiso probar por medios experimentales que ellos, los egipcios, eran los primeros habitantes del mundo. Rey que era, hizo tomar dos niños pobres y de nación vulgar que todavía no sabían hablar. Los dejó al cuidado de un pastor al que dio la orden de criarlos en una cueva, darles solamente leche de cabra y no intercambiar palabra alguna con ellos. Al tiempo, los niños pronunciaron la palabra becos, que averiguada, significaba pan en lengua frigia. La conclusión de este experimento pre skinneriano probó que la lengua frigia fue la primera de la humanidad; pues por aquella época era ley de doctrina científica una suerte de principio que se podría postular de la siguiente manera: filogenia et ontogenia convertuntur: el desarrollo individual y el desarrollo social son intercambiables; son la misma cosa. Lo que le ocurra a una sociedad le ocurre a una persona.

¿Y los niños hubieran sido sordomudos? Preguntó una alumna mía de algún curso universitario de hace tiempo, cuando les conté sobre este curioso experimento. En rigor de la aplicación del método, deberían haberlos dejado morir de hambre, comentó otro alumno.

Ahora que recuerdo esa clase de universidad cuzqueña, pienso que Psamético pudo haber sido cruel; pero por lo menos era ilustrado y quería resolver un problema. Ocurre aquí que a la gente se le deja morir gratis, sin siquiera averiguar asuntos del destino humano. Mientras una persona hable una de las tantas lenguas indígenas del país, puede matársele, como lo hicieron Sendero Luminoso y el Ejército con quechuas y asháninkas, o puede dejar que se acaben, como los caracoles que ya no hallan árboles para vivir; pues los madereros están deforestando la selva.

En el Perú, Psamético hubiera sido inútil

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